lunes, 18 de enero de 2016

EMPRENDIMIENTO PARA JOVENES 

 Guillermo Casarotti tenía un alto puesto como ejecutivo de una compañía multinacional, y no le fue fácil convencer a su esposa para poder dejar ese empleo, y emprender juntos un proyecto independiente: vender tés con alto valor agregado. “Mi mujer no entendía nada”, comenta entre risas Guillermo. Sucede que la decisión llegó muy rápido, casi como una revelación. “Un día leí un artículo sobre té en una revista, y justo de casualidad, unos días después conocí a una catadora de tés, que es una de los únicas 11 ‘narices’ del mundo”, cuenta el empresario. Finalmente, Guillermo pudo convencer a su esposa y comenzaron la aventura.
Mucha gente coincide en que no hay nada mejor que una crisis para arrancar con proyectos nuevos. Así lo fue para Guillermo, quien arrancó con los tés en el año 2002, en plena crisis económica argentina: “A mi me favoreció, porque como todo lo importado estaba caro, yo pude instalar mis productos con mayor facilidad”, explica.
La apuesta de Guillermo no era la elaboración de tés normales. Desde el principio, su idea se basaba en la realización de tés gourmet, es decir, con aromas exóticos y alto valor agregado. “El auge de todo lo ‘gourmet’ que venía desde el 2000, también fue algo importante para nosotros. Fue un acierto ir por ese lado”, reflexiona.
A pesar de eso, el inicio de la empresa no fue nada fácil para Guillermo. De repente, se encontró con demasiados problemas burocráticos, con proveedores difíciles, complicaciones para encontrar las fórmulas adecuadas para los sabores, hasta que estalló y sufrió una crisis. “Le pedí a mi mujer que me esperara, y me interné tres días en un monasterio para vaciar la cabeza. Cuando salí de ahí ya sabía perfectamente lo que tenía que hacer”.
Hoy, Inti Zen ya está totalmente instalada en Argentina y exporta sus tés gourmet a más de 15 países en el mundo.
Fuente: noavestruzpymes


2 comentarios: